martes, 20 de junio de 2017

"Clima Cósmico del 19 al 25 de Junio 2017". Por Margit Glassel.


Esta semana las energías transitan del aire al agua. Mientras Venus sigue en Tauro invitándonos a conectar con el cuerpo, los sentidos, la paz y la naturaleza el mundo emocional se vuelve mucho más intenso y vamos a bajar de la mente al corazón con el ingreso de Sol y de Mercurio en Cáncer este miércoles. La entrada de Sol en Cáncer también marca el solsticio de verano en el hemisferio norte y del invierno en el hemisferio sur. También tendremos la Luna Nueva el sábado en Cáncer debido a la mensual conjunción de Sol y Luna. Marte también se encuentra en Cáncer y el trabajo será adentrarnos en nuestras emociones y sentimientos más profundos. Marte nos dará el coraje y las estrategias necesarias para aplicar nuestras comprensiones y ponerlas en práctica de formas muy concretas. La familia es prioridad este mes y si tenemos desacuerdos o hemos descuidado nuestros seres queridos es un buen mes para visitarlos, comer juntos, hablar o escribirles. Cáncer es el arquetipo de la Madre y nos puede ayudar a cuidarnos mejor. Nutrir es la actividad de Cáncer y esto es algo que tiene que ir en dos direcciones: hacia uno mismo y hacia los demás. Es importante encontrar el equilibrio entre nuestras necesidades y la de los demás. Plutón en Capricornio poco a poco se activa; con todos los planetas en Cáncer oponiéndose al Señor de la Profundidad nos empujará a transmutar las emociones que pueden surgir este mes. Cada emoción, cada pensamiento, puede convertirse en un portal hacia una comprensión y madurez mayor.
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lunes, 19 de junio de 2017

"We Tripantu, Año Nuevo Mapuche".


We Tripantu o Wüñoy Tripantu es la celebración del año nuevo mapuche 
que se realiza en el solsticio de invierno austral 
- el día más corto del año en el hemisferio sur - 
entre el 21 y el 24 de junio

El 23 de Junio al inicio del anochecer, por lo general antes de las 18.00 horas, comienza un evento natural lleno de magia que para muchos pasa desapercibido. Se trata del “We Txipantü” (Año Nuevo Mapuche). El amanecer del 24 de Junio el pueblo Mapuche celebra según su calendario lunar, el comienzo del año nuevo, para ellos será el año 12.484.

Cuando empiezan a trinar los primeros pájaros, los mapuches levantan a los niños primero y los llevan a lavarse en algún río (tiene que ser agua en movimiento, que corra). Deben lavarse prolijamente el cuerpo de lo negativo del año que pasó. En el agua se va todo lo viejo, los malos espíritus, las enfermedades y los malos pensamientos.

Antes de que salga el sol, el los mapuche se reúnen para realizar el “nguillan mawún” (ceremonia del amanecer), donde se comunican con las fuerzas del cosmos. Cuando el sol aparece por las montañas del este, los mapuche gritan: “Auki we tripantu” (llegó el año nuevo) y “Wiñoi tripantu” (regresa el amanecer). Durante todo el día se juega “palín” (juego parecido al jóquei o a la chueca), y se hace “nguillatún” (ceremonia de agradecimiento). Además se bautiza a los niños con los nombres de antepasados y abuelos, mediante la ceremonia del “lakutun”. 


We tripantuWe xipantu o We txipantu significa en mapudungún
‘Nueva Salida del Sol y la Luna’.
En este nuevo período la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngenechén (Dios) a través del Ngen-ko (‘El Espíritu del Agua’) provocando un nuevo ciclo, que implica el término el ciclo anterior de preparación del suelo, siembras, cosechas y en donde la naturaleza limpia y prepara la tierra para otro período ... y así sucesivamente.

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El Padre Sol comienza su regreso a nuestras tierras
y nuestros ancestros celebran un nuevo ciclo.

Nos unimos con el corazón y en oración 
para que la luz que regresa a este lado del mundo
haga brotar en abundancia 
todas las semillas de bondad, alegría, amor, riqueza,
entendimiento y evolución,
que hemos plantado en nuestro interior.

Que siempre honremos la vida con todas sus formas y reinos,
quienes habitamos sobre la Madre Tierra 
quien inicia este nuevo ciclo fecundada por el Padre Sol
 sosteniéndonos con fuerza, abundancia, amor y belleza. 

Gracias por la vida que se renueva
 y la consciencia que se acrecienta en nuestro interior.

Feliz Año Nuevo.
Marcela Paz.

Imagen Monte Pilatus, lucerna Suiza. 
Foto de @Scotts_shotz

viernes, 16 de junio de 2017

"Errores Psicológicos Comunes".


1. Esperar a tener ganas para hacer las cosas.

Casi todos hemos pasado por etapas en las que nos hemos sentido apáticos, desanimados y sin ganas de hacer nada (ni trabajar, ni hacer tareas domésticas, ni ver a nuestros amigos, ni siquiera dedicarnos a nuestras aficiones. Cuando esto sucede, con frecuencia nos instalamos en la pasividad, a la espera de que “mágicamente” vuelvan las ganas de hacer cosas, como quien está esperando a que se pase la gripe y todo vuelva a la normalidad. Desgraciadamente, esta actitud solo empeorará la situaciónprimero hay que hacer las cosas para que volvamos a tener ganas de hacerlas. Retomarlas poco a poco hará que vuelvan a recuperar el “color” y el atractivo que tenían.

2. Alejarnos de lo que nos pone nerviosos para estar más tranquilos.

Todos tenemos una tendencia natural a alejarnos de aquellas situaciones o estímulos que son peligrosos o amenazantes, algo que ha permitido la supervivencia de nuestra especie. El problema es que también aprendemos a temer otras cosas que no suponen un peligro real y que, de hecho, a veces son necesarias para llevar una vida feliz y plena. Por ejemplo, se dispara nuestra ansiedad ante exámenes o entrevistas de trabajo, medios de transporte que necesitamos utilizar, sensaciones normales de nuestro cuerpo, comentarios de otras personas…
En estos casos, evitar es una mala estrategia, ya que no solo nuestra vida se limita, sino que además nos impide comprobar que en realidad no era peligroso y sí podíamos con ello. Probablemente comenzaremos a tener cada vez más miedos a más situaciones similares, con lo que a la larga cada vez nuestra ansiedad aumentará y estaremos alimentando un círculo vicioso muy limitante.
Si aquello que temes es algo que en realidad te beneficia y no es un peligro real, la mejor estrategia es enfrentarte a ello: a la larga te sentirás más tranquilo.

3. Centrar nuestra atención en aquello que no va bien, ignorando lo que sí funciona.

También es evolutiva nuestra tendencia a prestar atención selectiva a los problemas y los riesgos, en lugar de atender a todo lo que es agradable y beneficioso para nosotros. Y una vez más, una tendencia que ha resultado muy útil para la supervivencia de nuestros ancestros se vuelve en nuestra contra, pues sobreestimar los problemas e ignorar lo que sí está bien tendrá un efecto sobre nuestro estado de ánimo y nuestra calidad de vida.
Y cuando aquello que analizamos de manera sesgada es el comportamiento de otra persona el problema es aún mayor, ya que probablemente nuestra relación con ella se deteriore porque habrá más choques y conflictos, mientras que pasaremos por alto muchos comportamientos de esa persona que sí nos gustan. Estos comportamientos, al no recibir ningún tipo de gratitud o aprecio por nuestra parte, probablemente irán desapareciendo y perdiéndose a la larga.
La solución, lógicamente, no pasa por ignorar los problemas y ponernos una venda en los ojos, pero sí por hacer un esfuerzo consciente por identificar aquello que sí nos gusta en nuestro entorno y, especialmente, en las personas que nos rodean y que nos importan, con el fin de potenciarlo y disfrutarlo.

4. Asumir que los demás deben hacer las cosas “porque es su obligación”, “porque me conocen”, porque es lo que yo haría”…

Una de las fuentes de malestar más frecuentes tiene que ver con que las personas no actúen “como deberían”, lo cual es fuente de muchos enfados y frustraciones. Esto se aplica tanto a nuestros amigos y compañeros, como a nuestra pareja e incluso a nuestros hijos. Tenemos una idea muy clara de cuál es la forma correcta de actuar y nos irritamos cuando nuestras expectativas se ven defraudadas.
En lo que muchas veces no caemos es en que esas ideas pueden ser muy diferentes de unas personas a otras: tenemos experiencias, preferencias, ideas, opiniones… muy distintas, por lo que es natural que no todos actuemos igual ni esperemos lo mismo.
En lugar de esperar a que el otro actúe “mal” y surja el conflicto, será mejor hablar directamente y dejar claro qué es lo que esperamos de la otra persona, pues así será más probable que nuestras frustraciones se conviertan en una convivencia más feliz para todos.

5. Expresarnos de forma exagerada o catastrofista en vez de ser literales.

Las formas sí importan, también cuando se trata de nuestra forma de hablar (y de pensar). Nuestro lenguaje está plagado de expresiones o “formas de hablar” que a veces son inofensivas pero otras veces contaminan lo que queremos decir llenándolo de una carga emocional que distorsiona el mensaje.
¿Cuántas veces generalizamos, diciendo que la otra persona “siempre hace lo mismo”? ¿O exageramos diciendo que “todo me sale mal”? Otras veces nos describimos las situaciones con más gravedad de la que realmente tienen (“Me han destrozado la vida”) o sugerimos soluciones destructivas (“Mátame, camión”).
Estas formas de expresarnos nos hacen sentir que el problema es más grave o doloroso de lo que realmente era, echando leña al fuego. Obligarnos a describir la situación de forma más literal y menos emocional nos ayudará a encontrar soluciones constructivas a nuestros problemas y a sufrir menos.

6. Negar con los hechos lo que decimos con las palabras.

“Hablar es gratis” y “las palabras se las lleva el viento”. Y sin embargo cuánto tiempo invertimos en explicar a los demás lo que nos molesta y en enfadarnos e indignarnos, pero luego nos sorprendemos porque todo sigue igual. Del mismo modo, creemos las buenas intenciones de otras personas (y las propias) a pesar de que una y otra vez no se corresponden con la realidad y seguimos dando por buenas esas “promesas”.
De nada sirve pedir a nuestro hijo que recoja los juguetes si acabamos haciéndolo nosotros. Tampoco valdrá amenazar a mi pareja con romper tras cada discusión si finalmente todo sigue igual. Ni pedir puntualidad a un amigo cuando le espero (y desespero) todo el tiempo del mundo hasta que aparece. Hacer resoluciones de año nuevo que olvido en una semana también cae en esta categoría.
Mostrar con nuestros hechos que los actos tienen consecuencias y que cumplimos lo que decimos es una vía no solo más eficaz, sino también menos conflictiva, de conseguir los cambios que queremos en nuestras relaciones.

7. Centrarnos en el pasado en vez de mirar a futuro.

A veces dedicamos más energías a repasar aquello que nos ha dolido o que no ha ido como esperábamos, sin hacer el mismo esfuerzo por buscar cambios y soluciones concretas para que no vuelva a sucedernos otra vez.
Un buen ejemplo son las discusiones en las relaciones de pareja o de amistad: empleamos mucho tiempo en explicar lo que nos ha molestado y cómo deberían haber sido las cosas, con el fin de conseguir que la otra persona se disculpe. Cuando en realidad sería más útil centrarnos en que eso no vuelva a pasar en el futuropedir un cambio concreto a la otra persona o llegar a algún tipo de acuerdo (sin necesidad de buscar culpables o de comprobar que el otro “se arrepiente”).

8. Quejarnos y dar vueltas a la cabeza en lugar de actuar.

Ante una situación que nos genera malestar, nuestras acciones lógicamente van encaminadas a intentar sentirnos mejor. Sin embargo, no todas las acciones o formas de manejar aquello que nos enfada, entristece o angustia son igual de sencillas de poner en práctica, y es natural que intentemos buscar las opciones más fáciles al tiempo que evitemos, en la medida de lo posible, enfrentarnos a situaciones desagradables.
Por ejemplo, ante una situación laboral que me parece injusta y poco gratificante, puedo ponerme a buscar otros empleos, tener una conversación con mi jefe… pero también puedo quedar con mis compañeros en el bar para desahogarme o visualizar en mi cabeza todas las exigencias que haré en la próxima reunión (pero que en la práctica no saldrán de mi cabeza).
Con frecuencia optaremos por estas últimas soluciones, ya que son mucho más sencillas que las primeras, pues no me exigen tanto esfuerzo ni me obligan a enfrentarme a una situación incómoda. El problema es que, aunque me hacen sentir mejor momentáneamente, en la práctica no resuelven el origen de mi malestar y además tienen efectos secundarios, pues probablemente acabaré sintiéndome mucho peor y dando vueltas constantes en mi cabeza a aquello que me molesta.

¿Qué Chakra debo Trabajar?. Por Claudia Campos Canifrú.


Hoy el oráculo te contestará
 ¿Qué chakra debo trabajar?
Debes escoger la carta 1, 2 o 3.

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¿Qué chakra debo trabajar?
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Si escogiste la 1: El chakra que debes trabajar es el del plexo solar, el tercero de nuestros centros energéticos, también llamado Manipura. Muchas veces, cuando te sientes abatido, con pocas ganas de vivir, con angustia emocional, cierra los ojos, concéntrate en este centro energético y llénalo de color dorado, siente como ese color cubre todo tu cuerpo. Visualizate dorado, dorada. Si haces este ejercicio por unos pocos minutos en forma diaria, verás que comenzarás a sentirte unido a la misión de tu vida, la tristeza o sensación de no pertenecer se irá evaporando con el tiempo, y entenderás el porqué de tantas cosas en tu vida.
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Si escogiste la 2: El chakra que debes trabajar es el raíz, el primero de nuestros chakras, también llamado Muladhara. Es muy importante que lo hagas, porque no sirve de nada estar sólo conectado a nivel espiritual y no vivir la experiencia en el mundo actual. Somos seres espirituales viviendo una realidad que a veces puede no ser agradable, quizás sufres en demasía por la injusticias que a diario observas, y por eso reniegas, sin darte cuenta, de todo lo que ocurre aquí en La Tierra. Y puede que se te pierdan las cosas, se te haga fácil abstraerte en cualquier momento, pero si trabajas en anclarte a la realidad, a la vida que todos tenemos, podrás ayudar al prójimo y darte cuenta que el día a día es bello y perfecto tal cual es.
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Si escogiste la 3: El chakra que debes trabajar es el tercer ojo, el sexto de nuestros chakras, también llamado Ajna. Tu cabeza trabaja como loca, sin descanso. Piensas y piensas y se convierte en ese hámster que está en su ruedita sin ir a ningún lago. Entonces te desconectas de tu intuición, de esa sabiduría que vive en ti desde hace muchísimo tiempo. Podrás recurrir a oráculos, a amistades más sabias, pero aún así no ves la solución, la respuesta. Por eso es muy importante que aprendas alguna técnica sencilla y amorosa de manejar tu mente, de no dejar que se tome tu vida, para luego cerrar los ojos, respirar profundo, mirar tu Ajna, el tercer ojo, y escucharte. Deja que fluya, confía. Aprende a confiar en ti.
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Claudia Campos Canifrú.
Maestra de Tarot.
Claudia Corazón Feliz
+569 8 5683589
claudiacorazonfeliz@gmail.com
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"Cómo Saber Si están Bloqueados Mis Chakras"
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domingo, 11 de junio de 2017

"Beneficios de Consumir Aceite de Coco".


El Aceite de Coco es uno de los pocos alimentos que puede considerarse “superalimento”. Su combinación única de ácidos grasos de cadena media puede producir inmensos beneficios en su salud. Estos beneficios incluyen por ejemplo las pérdida de peso, la mejora de la función cerebral y una larga lista de efectos que no querrá dejar pasar. Estos son los 10 principales beneficios que conlleva el consumo de Aceite de Coco Virgen y que han sido confirmados con estudios científicos que avalan estas estas afirmaciones.

1. El Aceite de Coco contiene una combinación única de Ácidos Grasos que lo dotan de propiedades medicinales muy potentes.

En el pasado, se demonizó el uso del Aceite de Coco porque se trata de una grasa saturada. De hecho, el Aceite de Coco es uno de los pocos aceites de origen vegetal rico en grasas saturadas, con casi un 90% de su composición basada en ácidos grasos saturados. Sin embargo, todos los nuevos estudios apuntan a que el uso de las grasas saturadas en la alimentación es inofensivo y está más que demostrado que no existe relación alguna entre su consumo y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como le han hecho creer todos estos años. Además, el Aceite de Coco no contiene las grasas saturadas habituales que se encuentran en la carne roja o en el queso. Al contrario, contiene unas grasas llamadas triglicéridos de cadena media, que también se encuentran en la leche materna, y que está más que demostrado que son altamente beneficiosos para el organismo. Los ácidos grasos de cadena media se metabolizan de manera diferente a como lo hacen los ácidos grasos de cadena larga, los habituales en la dieta. En concreto, pasan directamente al hígado desde el tracto digestivo, donde se utilizan como fuente inmediata de energía o se convierten en cuerpos cetónicos, que entre otras cosas pueden tener efectos terapeúticos en el cerebro de los pacientes de enfermedades como la epilepsia o el Alzheimer.

2. Las poblaciones que toman mucho Aceite de Coco están entre las más saludables del planeta.

Podemos considerar el coco es una comida exótica en el mundo occidental, consumido principalmente por personas que se preocupan por su salud. Sin embargo, en algunas partes del planeta, es coco es uno de los cimientos de la alimentación desde tiempos ancestrales. El mejor ejemplo lo encontramos en las poblaciones que viven en el pacífico sur. Por ejemplo, la tribu de los Tokeluanos ingiere un 60% de sus calorías diarias del coco y son los mayores consumidores de grasa saturada del planeta. Esta tribu disfruta de una excelente salud y no hay evidencias de enfermedades cardiovasculares entre sus miembros. Otro ejemplo similar es el de los Kitavans, con similares resultados.

3. El Aceite de Coco puede acelerar tu metabolismo haciéndote perder más grasa.

La obesidad es uno de los mayores problemas con que nos enfrentamos en esta época. Mientras algunas personas siguen estancadas en la falsa creencia de que todo se debe a una suma y resta de calorías, la realidad es bien distinta: es igual de importante, si no más, controlar la procedencia de las calorías. No es lo mismo 10 calorías procedentes de carbohidratos, que de proteínas, o, como en el caso del Aceite de Coco, de la grasa saturada. Es un hecho científico probado que los distintos alimentos tienen efectos en nuestro organismo y sus hormonas de distinto modo. En este sentido, una caloría no es “una caloría”. Los triglicéridos de cadena media presentes en el Aceite de Coco pueden incrementar el gasto energético del organismo cuando los comparamos con la misma cantidad de calorías procedentes de los ácidos grasos de cadena larga. Un estudio reciente descubrió que ingerir entre 15 y 30 gramos diarios de triglicéridos de cadena media puede acelerar nuestro metabolismo hasta en un 5%, o lo que es lo mismo, unas 120 kcal para la mayor parte de las personas. 

4. El Ácido Laúrico presente en el Aceite de Coco puede matar bacterias, virus y hongos, ayudando a eliminar infecciones.

El Ácido Laúrico supone casi el 50% del total de los ácidos grasos presentes en el Aceite de Coco. Cuando el Aceite de Coco es digerido enzimáticamente, se forma un monoglicérido llamado monolaurina. Tanto el ácido Laúrico como la monolaurina pueden matar patógenos como la bacteria, el virus o los hongos. Estas dos sustancias se ha demostrado que pueden matar, por ejemplo, la bacteria Staphylococcus Aureus (un patógeno muy peligroso) y el hongo en forma de levadura Candida Albicans, una fuente habitual de infección en la especie humana.

5. El Aceite de Coco puede reducir tu apetito, ayudándote a comer menos sin tan siquiera intentarlo
Unos de los aspectos más interesantes del Aceite de Coco es que puede reducir tu apetito. Esto puede deberse a como los ácidos grasos que contiene son metabolizados, porque los cuerpos cetónicos que se forman pueden contribuir a reducir el apetito. En un estudio reciente, se suministró distintas cantidades de ácidos grasos de cadena media y larga a 6 adultos sanos. Los hombres que consumieron la mayor parte de los ácidos grasos de cadena media, comieron a lo largo del día 256 calorías menos de media que aquellos que tomaron ácidos grasos de cadena larga. En otro estudio similar en 14 varones sanos, se descubrió que aquellos que desayunaban más ácidos grasos de cadena media comían significativamente menos calorías durante el almuerzo. Estos estudios fueron cortos y realizados con pocas personas, pero si los efectos persisten en el tiempo, podría tener una influencia demoledora en la masa corporal de los sujetos en un período de varios años.

6. Los ácidos grasos presentes en el Aceite de Coco se transforman en cuerpos cetónicos, que pueden reducir las convulsiones.

La dieta cetogénica (muy baja en carbohidratos y rica en proteína y grasa) se está estudiando actualmente para tratar distintos tipos de enfermedades. El mejor uso terapéutico de esta dieta conocido hasta el momento es para tratar niños enfermos de epilepsia. En esta dieta se ingieren muy pocos carbohidratos y grandes cantidades de grasa, lo que produce un aumento de la concentración de cuerpos cetónicos en la sangre. Por algún motivo que se está estudiando, esto produce que los ataque epilépticos cesen en los niños que los sufren, incluso en aquellos que no han obtenido beneficio alguno de la medicación suministrada. Como los triglicéridos de cadena media contenidos en el Aceite de Coco se transforman en cuerpos cetónicos en el hígado, el Aceite de Coco suele usarse en estos pacientes para inducir la cetosis.

7. EL Aceite de Coco puede mejorar tu nivel de colesterol en sangre y reducir el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

El Aceite de Coco está cargado de grasas saturadas que no afectan el perfil lípido de la sangre como erróneamente se ha creído durante mucho tiempo. Las grasas saturadas elevan el HDL (colesterol bueno) y cambian el LDL por un subtipo más benigno. En un estudio realizado con 40 mujeres, el Aceite de Coco redujo el colesterol total y el LDL al tiempo que elevó el HDL cuando se le comparó con la ingesta de aceite de soja. En otros estudios llevados a cabo con ratas se ha demostrado que la ingesta de Aceite de Coco reduce los triglcéridos, el colesterol total, el LDL y aumenta el HDL, mejora la coagulación y el estado antioxidante de la sangre. Esto mejora los riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares a largo plazo.

8. El Aceite de Coco puede proteger el cabello del deterioro e hidratar la piel.

Además de para comer, el Aceite de Coco es muy útil en otro tipo de aplicaciones. Muchas personas lo utilizan con fines cosméticos, consiguiendo mejorar la salud y el aspecto de su piel y su cabello. Los estudios llevados a cabos en individuos con piel seca muestran que el Aceite de Coco mejora la hidratación de su piel y el contenido lípido de esta. Además, el Aceite de Coco puede proteger tremendamente el cabello y nutrirlo. Otras aplicaciones cosméticas del Aceite de Coco incluyen su uso como dentífrico, y, sobre todo, como enjuague bucal, que se ha demostrado que puede matar bacterias en la boca, mejorando la salud dental y eliminando el mal aliento.

9. Los ácidos grasos presentes en el Aceite de Coco pueden incrementar la función cerebral de los pacientes de Alzheimer.

El Alzheimer es una de las mayores causas de demencia senil y ocurre principalmente en la población más mayor. En los pacientes de Alzheimer, parece que el cerebro pierde la capacidad de utilizar la glucosa como energía. Los cuerpos cetónicos pueden proporcionar esta energía al cerebro y los investigadores están especulando con la idea de incrementar la cantidad de cuerpos cetónicos en la sangre para mejorar las funciones cerebrales de los pacientes y reducir los síntomas del Alzheimer. En un estudio llevado a cabo en 2006, el consumo de triglicéridos de cadena media en pacientes de Alzheimer moderado produjo una inmediata mejoría en su función cerebral. Otros estudios ofrecen los mismos resultados y por ello se están llevando a cabo estudios más intensivos con los triglicéridos de cadena media para su uso potencial terapéutico en pacientes con Alzheimer.

10. El Aceite de Coco puede hacerte perder grasa, especialmente la peligrosa grasa abdominal.

Dado que el Aceite de Coco puede reducir el apetito e incrementar el ritmo al que se quema la grasa, parece lógico que te pueda ayudar a perder peso también. El Aceite de Coco parece ser bastante adecuado para reducir la grasa abdominal, esa que se encuentra rodeando a los órganos vitales y que es de sumo riesgo. Esta grasa, también conocida como grasa visceral, es la más peligrosa y se asocia comúnmente con muchas enfermedades del mundo occidental. El contorno abdominal se mide con facilidad con una cinta métrica y es un buen indicador de la cantidad de grasa visceral que tenemos. En un estudio llevado a cabo con 40 mujeres con obesidad abdominal, suplementando su dieta con 30ml de Aceite de Coco al día redujo tanto su índice de masa corporal como su perímetro abdominal en un período de sólo 12 semanas. En otro estudio con 20 hombres obesos se notó una reducción en el perímetro abdominal de 2,86cm después de sólo 4 semanas tomando 30ml de Aceite de Coco al día. Aunque estas cifras puedan no parecer demasiado grandes, no hay que perder de vista el hecho de que ni realizaron ejercicio físico alguno ni redujeron en absoluto su ingesta calórica. Simplemente añadieron Aceite de Coco a su dieta habitual.

Imagen de gingerapp.mx

viernes, 9 de junio de 2017

"Para Rejuvenecer".


Como rejuvenecer.

1.-Olvídate de la edad cronológica, es sólo un número.

2.-Mejora tus relaciones con los que te rodean, mejorará el aspecto de tu piel.

3.-Satisface tu sexo, hazlo creativo. Si cortas de cintura para abajo, provocas un desequilibrio insano.

4.-Juega por jugar, diviértete con lo que te gusta hacer. Cumple algún sueño infantil.

5.-Cuida tu alimentación, disfruta con ella, no te excedas en nada y equilibra las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas.

6.-Muévete, camina, nada, practica algún deporte. Ve probando hasta que encuentres lo que mejor le sienta a tu cuerpo.

7.- Aprende a ver en cada enfermedad un maestro, en cada bache de la vida una lección que aprender.

8.-Estés en la etapa de tu vida que estés, nunca renuncies a tus deseos.

9.-Aprende cada día algo nuevo, es un seguro contra enfermedades neurodegenerativas.

10.-Exprésate y escucha a los demás, abre nuevos canales de comunicación. Aprende a utilizar las nuevas tecnologías.

11.-Practica algún arte. Si no lo has hecho nunca, busca un maestro e imponte una disciplina. Disfrútalo.

12.-Aléjate de personas tóxicas, procura estar al lado de quien amas.

13.-No contamines tu cuerpo con lo que le perjudica.

14.-Abre tu corazón, no digas siempre “yo pienso”, incluye en tus mensajes “yo siento”.

15.-Haz todos los días algo diferente. Toma caminos distintos, tira lo que no te sirva, renueva tu vestuario, desordena alguna de tus rutinas, prueba a entrar en lugares nuevos.

16.-No te autolimites en la forma de vestir, en la decoración de tu casa, en la música que escuchas… todo lo que hace disfrutar, si no hace daño, está disponible para todas las edades.

17.-Encuentra todos los días una noticia positiva y compártela con alguien.

18.-Practica la bondad y el desapego.

19.-Aprende a recibir.

20.-Juzga menos (mejor nada), ama más.

21.- Vive cada momento en el presente.

Fuente: Plano Sin Fin.
Imagen de libredewifi.com
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"Entrar Profundamente en el Cuerpo". 
Eckhart Tolle.
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"Edad"
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"¿Qué Estoy Sintiendo Ahora?".
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"Curación Cuántica". Deepak Chopra.
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