viernes, 18 de agosto de 2017

"¿A Quién le Importa?"


Todos los meses, el discípulo refería fielmente por escrito a su Maestro sus progresos espirituales.
El primer mes escribió: "Siento una expansión de la conciencia y experimento mi unión con el universo”
El Maestro leyó la nota y la arrojó al fuego.
Al mes siguiente, el mismo discípulo, escribió esto otro: "Al fin he descubierto que la divinidad está presente en todas las cosas”
El Maestro volvió a quemar la nota.
En su tercera carta, el discípulo explicaba entusiasmado: "el misterio del Uno y lo múltiple le ha sido revelado a mi asombrada mirada".
El Maestro bostezó.
La siguiente carta decía: "Nadie nace, nadie vive y nadie muere, porque el “yo” no existe”
El Maestro alzó sus manos al cielo.
Luego pasó un mes, dos meses, cinco meses, un año...
El Maestro pensó que había llegado el momento de recordar a su discípulo su obligación de mantenerlo informado de sus progresos espirituales.
Y el discípulo le contestó en una nota: "¿Y a quién le importa?"
Cuando el Maestro leyó estas palabras, se le iluminó el rostro de satisfacción, alzó las manos al cielo y dijo: 
"Gracias Gran Espíritu, al fin lo ha logrado!"


El Sendero del Chamán
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¡Qué más da lo que piense la gente!
Borja Vilaseca.

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¿Sigo Mi Propia Verdad?. Por Claudia Campos Canifrú.




El oráculo te contestará:
¿Sigo mi propia verdad?
Debes escoger entre la carta 1, 2 o 3.

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¿Sigo mi propia verdad?
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Si escogiste la 1: Más que seguir tu propia verdad, te molestas cuando alguien bien intencionado te hace un comentario y al final haces lo que quieres, sin poner atención a los consejos que te hacen con cariño. Observa bien si lo que a veces haces es más bien un capricho que tu propia verdad, ya que detrás de esa supuesta seguridad, se esconde miedo y obstinación.

Si escogiste la 2: Sí, sigues tu propia verdad, ya que haz aprendido a escuchar con humildad a los demás, y aprendiste a discernir que opinión te sirve y cuál desechar. Ya no te afectan las opiniones mal intencionadas; eres libre. No necesitas demostrarle nada a nadie, y más que un rebelde, sigues tu propio camino porque trabajas en ello, con mucho amor y modestia.

Si escogiste la 3: Te cuesta escuchar tu propia verdad, porque desconfías de ti y de lo que tu sabiduría te dice a través de la intuición. Quizás también sigues mucho el que dirán, y eso no te deja ser libre. Es muy importante, si así lo deseas, trabajar en tu amor propio, perdonarte, darte cuenta que la única persona que sabe lo que es mejor para ti, eres tu mismo.

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Claudia Campos Canifrú.
Maestra de Tarot.
Claudia Corazón Feliz
+569 8 5683589
claudiacorazonfeliz@gmail.com
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jueves, 17 de agosto de 2017

"La Carga del Pasado". Eckhart Tolle.


La historia de Tanzan y Ekido, dos monjes Zen que caminaban por un sendero rural anegado a causa de la lluvia ilustra maravillosamente la incapacidad o la falta de voluntad de la mente humana para dejar atrás el pasado. Cuando se acercaban a una aldea, tropezaron con una joven que trataba de cruzar el camino pero no quería enlodar su kimono de seda. Sin pensarlo dos veces, Tanzan la alzó y la pasó hasta el otro lado.
Los monjes continuaron caminando en silencio. Cinco horas después, estando ya muy cerca del templo donde se alojarían, Ekido no resistió más. "¿Por qué alzaste a esa muchacha para pasarla al otro lado del camino?" preguntó. "Los monjes no debemos hacer esas cosas".
- "Hace horas que descargué a la muchacha", replicó Tazan. "¿Todavía llevas su peso encima?"

Imaginemos cómo sería la vida para alguien que viviera como Ekido todo el tiempo, incapaz de dejar atrás las situaciones del pasado, acumulando más y más cosas. Pues así es la vida para la mayoría de las personas de nuestro planeta. ¡Qué pesada es la carga del pasado que llevan en su mente!.


El pasado vive en nosotros en forma de recuerdos, pero estos por sí mismos no representan un problema. De hecho, es gracias a la memoria que aprendemos del pasado y de nuestros errores. Los recuerdos, es decir, los pensamientos del pasado, son problemáticos y se convierten en una carga únicamente cuando se apoderan por completo de nosotros y entran a formar parte de lo que somos. Nuestra personalidad, condicionada por el pasado, se convierte entonces en una cárcel. Los recuerdos están dotados de un sentido de ser, y nuestra historia se convierte en el ser que creemos ser. Ese "pequeño yo" es una ilusión que no nos permite ver nuestra verdadera identidad como Presencia sin forma y atemporal.


Sin embargo, nuestra historia está compuesta de recuerdos no solamente mentales sino también emocionales: emociones viejas que se reviven constantemente. Como en el caso del monje que cargó con el peso de su resentimiento durante cinco horas, alimentándolo con sus pensamientos, la mayoría de las personas cargan durante toda su vida una gran cantidad de equipaje innecesario, tanto mental como emocional. Se auto imponen limitaciones a través de sus agravios, sus lamentos, su hostilidad y su sentimiento de culpa. El pensamiento emocional pasa a ser la esencia de lo que son, de manera que se aferran a la vieja emoción porque fortalece su identidad.

Debido a esta tendencia a perpetuar las emociones viejas, casi todos los seres humanos llevan en su campo de energía un cúmulo de dolor emocional, el cual he denominado "el cuerpo del dolor".

Sin embargo, tenemos el poder para no agrandar más nuestro cuerpo del dolor. Podemos aprender a no mantener vivos en la mente los sucesos o las situaciones y atraer nuestra atención continuamente al momento puro y atemporal del presente, en lugar de obstinarnos en fabricar películas mentales. Así, nuestra presencia pasa a ser nuestra identidad, desplazando a nuestros pensamientos y emociones. No hay nada que haya sucedido en el pasado que nos impida estar en el presente; y si el pasado no puede impedirnos estar en el presente, ¿qué poder puede tener?.


                                          Eckhart Tolle. "El Poder del Ahora". 

viernes, 11 de agosto de 2017

"El Fin del Drama en Su Vida". Eckhart Tolle.


“Nadie que esta en unión consigo mismo Puede siquiera concebir el conflicto.”
Cuando usted vive en una aceptación completa de lo que es, 
ese es el final de todo drama en su Vida.
En ese estado de aceptación y de paz interior, aunque no pueda llamarse “mal”, ¿podría llegar algo a la vida de lo que se llama “mal” desde una perspectiva de conciencia ordinaria?
La mayoría de las llamadas cosas malas que ocurren en la vida de las personas se deben a la inconsciencia. Son creadas por uno mismo, o más bien creadas por el ego. A veces me refiero a esas cosas como “drama”. Cuando usted es plenamente consciente, el drama ya no viene a su vida. Déjeme recordarle brevemente cómo opera el ego y cómo crea el drama.
El ego es la mente no observada que gobierna su vida cuando usted no está presente como la conciencia testigo, como el que observa. El ego se percibe a sí mismo como un fragmento separado en un universo hostil, sin conexión real interior con ningún otro ser, rodeado de otros egos que, o bien ve como una amenaza potencial o que intentará usar para sus propios fines. Los patrones básicos del ego están diseñados para combatir su propio miedo y su sensación de carencia, que están profundamente arraigados. Son la resistencia, el control, el poder, la codicia, la defensa, el ataque. Algunas de las estrategias del ego son extremadamente inteligentes, pero nunca resuelven verdaderamente ninguno de sus problemas, simplemente porque el ego mismo es el problema.
Cuando los egos se juntan, sea en las relaciones personales o en las organizaciones o instituciones, ocurren cosas “malas” tarde o temprano: drama de un tipo u otro, en forma de conflicto, problemas, luchas de poder, violencia física o emocional, etcétera. Esto incluye males colectivos tales como la guerra, el genocidio y la explotación, todos debidos a la inconsciencia masificada. Más aún, muchos tipos de enfermedades son causados por la resistencia continua del ego, que produce restricciones y bloqueos en el flujo de energía que circula por el cuerpo.
Cuando usted se vuelve a conectar con el ser y no está ya dominado por su mente, deja de crear esas cosas. Ya no crea o participa en el drama.
Siempre que dos o más egos se juntan, sigue el drama de uno u otro tipo. Pero incluso si usted vive totalmente solo, puede crear su propio drama. Cuando usted siente pesar de usted mismo, hay drama. Cuando se siente culpable o ansioso, crea drama. Cuando permite que el pasado o el futuro oscurezcan el presente, usted está creando tiempo, tiempo psicológico, el material del que está hecho el drama. Siempre que usted no está honrando el momento presente permitiéndole ser, usted está creando drama.
La mayoría de las personas están enamoradas del drama particular de su vida. Su historia es su identidad. El ego gobierna su vida. Tienen todo su sentido de ser invertido en él. Incluso su búsqueda -habitualmente sin éxito- de una respuesta, de una solución o de curación forma parte de él. Lo que más temen y se resisten a aceptar es el fin de su drama. Mientras sean su mente, lo que más temen y a lo que más se resisten es a su despertar.
Cuando usted vive en una aceptación completa de lo que es, ese es el final de todo drama en su vida. Nadie puede tener siquiera una discusión con usted, no importa cuánto lo intente. Usted no puede discutir con una persona completamente consciente.
Una discusión implica identificación con su mente y una posición mental, así como resistencia y reacción a la posición de la otra persona. El resultado es que los polos opuestos se energizan mutuamente. Esa es la mecánica de la inconsciencia. Usted puede todavía establecer su punto de vista clara y firmemente, pero no habrá fuerza reactiva tras ella, ni defensa o ataque. Por ello, no se convertirá en drama. Cuando usted es completamente consciente, deja de estar en conflicto.
“Nadie que está en unión consigo mismo
 puede siquiera concebir el conflicto”, 
afirma Un Curso sobre Milagros.
Esto se refiere no sólo al conflicto con las demás personas sino más fundamentalmente al conflicto consigo mismo, que cesa cuando ya no hay ningún choque entre las demandas y expectativas de su mente y lo que es.
Eckhart Tolle.
Libro “El Poder del Ahora”.
Imagen: noticias.universia.pr

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"Estrategias del Ego Para Llamar la Atención".
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"¿Soy Consciente de Mis Pensamientos?". Por Claudia Campos Canifrú.



El oráculo te contestará
 ¿Soy consciente de mis pensamientos?
Debes elegir entre la carta 1, 2 o 3.


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¿Soy consciente de mis pensamientos?
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Si escogiste la 1: Te cuesta mucho entenderte, muchas veces no sabes lo que te pasa. Quizás te es más fácil sentir tristeza, o te vas al otro extremo y lo primero que llega es la rabia. O un torbellino que ni tú mismo entiendes. Es importante que comiences a trabajar en ti, en darte cuenta qué está pasando por tu cabeza, basta que la mente funcione sola y sin control. Debes ser capaz de observar cuando te maltratas, cuando te invade la rabia repentina y es sólo tristeza profunda, o cuando llega la amargura, porque las cosas no resultan cómo alguna vez lo deseaste. Estar consciente, atentos a lo que pasa por nuestra cabeza, es un gran primer paso de liberación personal.
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Si escogiste la 2: Haz hecho un trabajo de hormiga contigo mismo, en parte doloroso, pero ya no quieres que tus pensamientos estén fuera de control, porque quieres ser feliz de verdad y necesitas estar atento y despierto. Sigue por este camino, mirándote, evitando de dañar al otro cuando estás triste o enojado. Esa luz que irradias iluminará al que desea aprender con humildad en su corazón, y molestará al altivo. Tu sigue tu aprendizaje en paz y en silencio.
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Si escogiste la 3: A veces te cuesta distinguir si lo que quiere tu corazón o tu cabeza es lo correcto, pero generalmente le apuntas bastante bien. Para hacer consciente tus pensamientos y tener claridad, necesitas sanar algunas heridas, como la costumbre que todos tenemos de culpar al otro. Cuando dejamos de responsabilizar a un tercero de lo que ocurrió u ocurre en mi vida, puedo hacerme cargo al 100% de mis pensamientos, porque sé que todo lo que me rodea, lo he construido yo. Esto te ayudará a tener claridad respecto a la rabia, la tristeza, la amargura, incluso el odio. Sana a profundidad, y verás como tus pensamientos y mente se convertirán en tus aliados en el día a día.
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Claudia Campos Canifrú.
Maestra de Tarot.
Claudia Corazón Feliz
+569 8 5683589
claudiacorazonfeliz@gmail.com
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jueves, 10 de agosto de 2017

"La Esencia del Ego". Eckhart Tolle.


La mayoría de las personas se identifican completamente 
con la voz de la mente
con ese torrente incesante de pensamientos involuntarios
 y compulsivos y las emociones que lo acompañan. 

Podríamos decir que están poseídas por la mente. Mientras per­manezcamos completamente ajenos a esa situación, creeremos que somos el pensador. Esa es la mente egotista. La llamamos egotista porque hay una sensación de ser, de yo (ego) en cada pensamien­to, en cada recuerdo, interpretación, opinión, punto de vista, reacción y emoción. Hablando en términos espirituales, ése es el estado de inconciencia. El pensamiento, el contenido de la mente, está condicionado por el pasado: la crianza, la cultura, la historia familiar, etcétera. La esencia de toda la actividad mental consta de ciertos pensamientos, emociones y patrones reactivos repetitivos y persistentes con los cuales nos identificamos más fuertemente. Esa entidad es el ego.

En la mayoría de los casos, cuando decimos "yo", es el ego quien habla, no nosotros, como ya hemos visto. El ego consta de pensamiento y emoción, un paquete de recuerdos que identifica­mos con "yo y mi historia", de papeles que representamos habitualmente sin saberlo, de identificaciones colectivas como la nacionalidad, la religión, la raza, la clase social o la filiación política. También contiene identificaciones personales, no solamente con los bienes materiales sino también con las opiniones, la apariencia externa, los resentimientos acumulados o las ideas de ser superiores o inferiores a los demás, de ser un éxito o un fracaso.

El contenido del ego varía de una persona a otra, pero en todo ego opera la misma estructura. En otras palabras, los egos son diferentes sólo en la superficie. En el fondo son todos iguales. ¿En qué sentido son iguales? Viven de la identificación y la separación. Cuando vivimos a través del ser emanado de la mente, constituido por pensamientos y emociones, la base de nuestra identidad es precaria porque el pensamiento y las emociones son, por naturale­za, efímeros, pasajeros. Así, el ego lucha permanentemente por sobrevivir, tratando de protegerse y engrandecerse. Para mantener el pensamiento del Yo necesita el pensamiento opuesto de "el otro". El "yo" conceptual no puede sobrevivir sin el "otro" conceptual. Los otros son más "otros" cuando los vemos como enemigos. En un extremo de la escala de este patrón egotista inconsciente está el hábito compulsivo de hallar fallas en los demás y de quejarse de ellos. Jesús se refirió a esto cuando dijo, "¿Por qué ves la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el tuyo propio?". En el otro extremo de la escala está la violencia física entre los individuos y la guerra entre las naciones. En la Biblia, la pregunta de Jesús queda sin respuesta, pero obviamente ésta es que cuando criticamos o conde­namos al otro, nos sentimos más grandes y superiores.

QUEJAS Y RESENTIMIENTO

Renegar es una de las estrategias predilectas del ego para fortale­cerse. Cada queja es una historia inventada por la mente y la creemos ciegamente. No importa si manifestamos nuestras que­jas o si las pensamos en silencio. Algunos egos sobreviven fácilmente a base de lamentos únicamente, quizás porque no tienen mucho más con lo cual identificarse. Cuando somos presa de esa clase de ego, nos lamentamos habitualmente, en parti­cular de los demás. Sin embargo, es algo que hacemos inconscientemente, lo cual significa que no sabemos lo que hacemos. Aplicar rótulos mentales negativos a los demás, ya sea en su cara o cuando se habla de ellos con otros, o sencillamente cuando se piensa en ellos, suele ser uno de los componentes de este patrón. Utilizar adjetivos ultrajantes es la forma más cruda de esos rótulos y de la necesidad del ego de tener la razón y triunfar sobre los demás: "idiota, perra, imbécil", son pronun­ciamientos definitivos contra los cuales no hay argumento posible. En el siguiente nivel más bajo en la escala de la incon­ciencia están los gritos y las injurias, y bastante cerca, está la violencia física.

El resentimiento es la emoción que acompaña a las lamentacio­nes y a los rótulos mentales, y refuerza todavía más el ego. El resentimiento equivale a sentir amargura, indignación, agravio u ofensa. Resentimos la codicia de la gente, su deshonestidad, su falta de integridad, lo que hace, lo que hizo en el pasado, lo que dijo, lo que no hizo, lo que debió o no hacer. Al ego le encanta. En lugar de pasar por alto la inconciencia de los demás, la incorporamos en su identidad. ¿Quién lo hace? Nuestra inconciencia, nuestro ego. Algunas veces, la "falta" que percibimos en otra persona ni siquie­ra existe. Es una interpretación equivocada, una proyección de una mente condicionada para ver enemigos en los demás y elevarse por encima de ellos. En otras ocasiones, la falta puede existir pero la amplificamos al fijarnos en ella, a veces hasta el punto de excluir todo lo demás. Y fortalecemos en nosotros aquello contra lo cual reaccionamos en otra persona.

No reaccionar al ego de los demás es una de las formas más eficaces no solamente de trascender el ego propio sino también de disolver el ego colectivo de los seres humanos. Pero solamente podemos estar en un estado donde no hay reacción si podemos reconocer que el comportamiento del otro viene del ego, que es una expresión de la disfunción colectiva de la humanidad. Cuando reconocemos que no es personal, se pierde la compulsión de reaccionar como si lo fuera. Al no reaccionar frente al ego logramos hacer aflorar la cordura en los demás, es decir, oponer la conciencia incondicionada a la condicionada. En ocasiones quizás sea necesario tomar medidas prácticas para protegernos contra personas profundamente inconscientes. Y podemos hacerlo sin crear enemistad. Sin embargo, la mayor protección es permanecer en la conciencia. Una persona se convierte en enemiga cuando persona­lizamos la inconciencia de su ego. No reaccionar no es señal de debilidad sino de fuerza. Otra forma de expresar la ausencia de reacción es el perdón. Perdonar es pasar por alto o no reparar. No reparamos en el ego sino que miramos la cordura alojada en la esencia de todos los seres humanos.

Al ego le encanta quejarse y resentirse no solamente con respecto a otras personas, sino también a las situaciones. Lo mis­mo que se le hace a una persona se le puede hacer a una situa­ción: convertirla en enemiga. La implicación siempre es: esto no debería estar sucediendo; no quiero estar aquí; no quiero tener que hacer esto; es una injusticia conmigo. Por supuesto el peor enemigo del ego es el momento presente, es decir, la vida misma.

No se deben confundir las quejas con el hecho de hacer ver a una persona una deficiencia o un error a fin de que pueda corregirlo. Y abstenerse de quejarse no significa necesariamente tolerar la mala calidad o la mala conducta. No es cuestión de ego decirle a un mesero que la sopa está fría y que debe calentarse, siempre y cuando nos atengamos a los hechos, los cuales siempre son neutros. Renegar es decir "Cómo se atreve a traerme una sopa fría". Hay allí un "yo" al cual le encanta sentirse personalmente ofendido por la sopa fría y que va a sacar el mayor pro­vecho de la situación, un "yo" que disfruta cuando encuentra la falta en el otro. Las quejas a las cuales nos referimos están al servicio del ego, no del cambio. Algunas veces es obvio que el ego realmente no desee cambiar a fin de poder continuar que­jándose.

Trate de atrapar a la voz de su mente en el momento mismo en que se queja de algo, y reconózcala por lo que es: la voz del ego, nada más que un patrón mental condicionado, un pensa­miento. Cada vez que tome nota de esa voz, también se dará cuenta de que usted no es la voz sino el ser que toma conciencia de ella. En efecto, usted es la conciencia consciente de la voz. Allá en el fondo está la conciencia, mientras que la voz, el pensador, está en primer plano. Es así como usted se libera del ego, de la mente no observada. Tan pronto como tome conciencia del ego que mora en usted, deja de ser ego para convertirse en un viejo patrón mental condicionado. El ego implica inconciencia. La conciencia y el ego no pueden coexistir. El viejo patrón o hábito mental puede sobrevivir y reaparecer durante un tiempo porque trae el impulso de miles de años de inconciencia colectiva, pero cada vez que se lo reconoce, se debilita.

Eckhart Tolle, libro "Una Nueva Tierra". 
Imagen de tuluzinterior.com
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"La Realidad es Neutra".
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lunes, 7 de agosto de 2017

"Luna Llena con Eclipse Lunar Parcial". Por Margit Glassel.


El Sol en Leo formará una oposición a la Luna en Acuario,
ambos a 15°25 grados de sus respectivos signos
a las 20:10 hrs en España el lunes 7 de agosto, 2017.
(a las 14:11 hrs en Chile).

Al estar el eje nodal relativamente cerca tendremos además un eclipse lunar (parcial). Os recuerdo que un eclipse lunar es una Luna Llena que se produce cerca de los nodos y un eclipse solar es una Luna Nueva que también se produce cerca del nodo. Al estar implicado los nodos que tienen mucho que ver con el Karma, es fácil entender que los eclipses son portales hacía profundas transformaciones.
Estos días la prensa ha bautizado Lucifer  a la ola de calor que experimentamos en el sur de Europa. Hay mucha conexión entre el arquetipo Lucifer como Portador de la Luz (obviamente no estoy hablando aquí del diablo de la iglesia católica, espero que esto quede claro) y Prometeo que trajo el fuego a los hombres y fue duramente castigado por ello. Prometeo es Urano, el planeta de los cambios y el regente moderno de Acuario, y esta Luna Llena con eclipse se produce con la Luna en Acuario. Maravillosa sincronía. Lucifer además en la Cábala se asociaría a la esfera de Tíferet que es la esfera del Sol; el Sol a su vez es regente de Leo. Tíferet significa belleza y es la esfera del corazón. Otra maravillosa coincidencia. Los arquetipos se manifiestan en el inconsciente colectivo que a su vez se manifiesta en los medios de comunicación, las tendencias, el cine, los libros etc.
Así que tenemos una inmensa ola de calor a la que  han puesto el nombre de Lucifer, un eclipse con el eje nodal entre Leo y Acuario además de Sol-Luna en este eje. No solo esto, sino también el Sol está especialmente fuerte en su signo Leo, conjunto con Marte,  y ambos planetas son calientes, ardientes y activos. Hay mucho calor y fuego en el ambiente, literalmente en mi parte del mundo o energéticamente en otros niveles. Una Luna Llena saca a la superficie lo que ha estado reprimido u oculto para que pueda ser visto e integrado.
Os recuerdo también que todavía está la energía de la cuadratura entre Júpiter y Plutón en el ambiente.
Júpiter desde Libra forma aspectos positivos con la Luna Llena y nos estimulará y ayudará  en nuestros procesos aportando circunstancias afortunadas.
Urano gobierna la Luna en Acuario y está todavía muy lento al haberse puesto retrógrado hace pocos días. Seguirá en el grado 28 de Aries y por lo tanto hará un trígono exacto a la Luna Nueva en Leo con eclipse solar   del 21 de agosto. Urano, como podemos ver,  es importante en este eclipse del 7 de agosto y lo será en el del 21 de agosto; y es el planeta de los cambios, de las sorpresas y de los avances; y más importante, en su faceta de Lucifer (del latín lux "luz" y fero "llevar": "portador de luz") es el que trae la Luz y la Iluminación. Es posible que con los eclipses de agosto entran personas, situaciones,  cosas y actitudes  nuevas e importantes en nuestras vidas, significativas para nuestro avance y mayores comprensiones. Repentinos insights pueden ser unos de los regalos  y una nueva e inusual libertad personal. Leo, la energía del Rey y de la Reina mítica, nos puede ayudar a encontrar medios de auto-expresión necesarios para nuestro bienestar, brillo, luz, y confianza en nosotros mismos.  La cuestión es purificar el orgullo egótico para que se pueda manifestar la dignidad, el respeto y la confianza en nosotros mismos. ¿Cómo podemos distinguir la diferencia entre glorificar el ego y la auto-realización positiva? La respuesta es por los resultados, por lo que se manifiesta en nuestra vida. Liberación vs limitación y atrapamiento en nuestras prisiones mentales, hábitos y sufrimientos. Los tibetanos dirían Nirvana vs Samsara. Acuario/Urano – Leo/Sol  abren un portal celeste para liberarnos de nuestras ataduras, de las que realmente importan, y recuperar ese Estado Natural  que es nuestro derecho por nacimiento. Los eclipses abren portales en la conciencia en armonía  con los signos en los que se producen pero nosotros tenemos que hacer el trabajo. Nada es gratis, el avance requiere esfuerzo y sacrificio. Podemos pensar cual va a ser nuestro sacrificio para los eclipses. Afortunadamente, ya no es necesario recurrir a un chivo expiatorio como en la antigüedad, cuando los sacerdotes intentaban aplacar a los eclipses con sacrificios humanos o animales. El sacrificio verdadero, afín  y profundamente eficaz, para entrar en los portales de los eclipses tiene que ser algo nuestro, algo interno, ya que estamos hablando de portales de los planos internos y no de la puerta del Corte Inglés. Algo conectado con Leo y Acuario, por ejemplo, la arrogancia estúpida y ciega (Leo) y la rebeldía sin causa o el auto-exilio de la sociedad por ser ésta no perfecta y a nuestro gusto (Acuario). Sed creativos. En pocas palabras,  el mejor sacrificio sería el apego o aferramiento a la identidad ilusoria propia y de los fenómenos  como algo real y existente. Entonces quizás podemos experimentar lo que en griego es Eósforo (Έωσφόρος) “el portador de la Aurora” o con las palabras de Trungpa Rinpoche, un maestro tibetano,  el Amanecer del Sol del Gran Este.
¡¡¡Feliz Luna Llena!!!
Copyright© Margit Glassel
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